Este de ninguna de las maneras es un artículo en contra de las redes sociales. Es más, yo estoy dentro de la mayoría. Desde el antiguo Messenger hasta el nuevo Google+. Pasando por foros, blogs y redes, siempre ha existido esa necesidad de estar dentro de todos los ámbitos sociales de las personas. Es más, a lo largo del tiempo, me he dado cuenta de que, en repetidas ocasiones, existen dos clases de conversaciones, las cibernéticas y las reales. Y es importante distinguirlas porque cambia mucho el mensaje. Muchas veces, vía Tuenti, Facebook, tenemos puesta esa “máscara” que nos quita el temor del cuerpo, y nos atrevemos a decir cosas que “cara-a-cara” no lo haríamos. ¿Cuántas veces has esperado a que alguien se conectase para preguntarle algo privado? ¿Cuántas para decirle que estas deprimido? Hasta se ha dado el caso de personas que son tan distintas cuando hablan a distancia, que solo se la quiere cuando está “en el ordenador”. Parejas muy fogosas vía MSN, pero por teléfono o en persona, los silencios incómodos se cortan con un cuchillo.
Las redes sociales sabemos que son peligrosas por la información personal, pero creo que al día de hoy todo el mundo esta concienciado. Yo creo que son más peligrosas por el tema psicológico. Es posible usarlas como herramienta de manipulación. Espiando gustos y luego acercándote a la persona. O creando confusiones como las que hemos hablado en el párrafo anterior, de amores a personas “no-físicas”.
Por eso mi mensaje es: Sed en “La Nube” como sois en “La Tierra”. Si os tajantes y bordes con las palabras, sedlo también con el teclado. Si sois repipis y pijos, sedlo también en el mundo cibernético. Y si sois personas agradables, no tengáis problema alguno de demostradlo en vuestros perfiles.
Porque empiezan a ser el futuro cuando se traspasa la barrera del presente.
L. MÁRQUEZ
